Jorge Meléndez Preciado
Hay una baja en las
informaciones acerca del Mundial brasileño. También, por fortuna, un cambio de
temas en la mayoría de los diarios. Hoy se plantea la torpe y costosa detención
de José Manuel Mireles por parte de Alfredo Castillo, y su traslado como en la
época porfirista a Sonora, además de raparlo para intimidarlo. Igualmente se
destaca el enfrentamiento en el estado de México- que Eruviel presumía como sumamente
tranquilo ante su cuate Enrique-, donde murieron 22 personas. Y, asimismo, agencias
internacionales señalan que no obstante las importantes erogaciones
gubernamentales, la economía no avanza (The Economist).
Claro, lo más
inmediato son las reformas en telecomunicaciones, aunque en este tema los medios
jalan para el lado de su conveniencia, y
algunos difunden una serie de
imprecisiones para debilitar al rival. Aunque, importa señalar, existe una
buena cantidad de analistas que ponen el acento
en afirmar lo más notorio: Enrique Peña Nieto, el PRI y
algunos panistas ligados a Calderón estarán por fortalecer a Televisa.
Sin embargo, el eco de
la amarga derrota de México ante Holanda tiene
repercusiones que debemos analizar no para hoy sino con el objeto de que
tengamos elementos contra la manipulación que somos objeto cada cuatro años (y,
no sé olvide, en cada torneo de la Liga Mexicana).
Según especialistas
diversos, Maradona, Jorge Campos y cuatro capitanes mundialistas: Carlos Alberto, Daniel Passarella, Lothar
Matthäus y Favio Cannavaro, entre otros, México perdió luego del gol de Giovani
dos Santos al replegar sus líneas, no atacar, recibir más de diez centros al área y conceder
una buena ración de tiros de esquina.
¿Qué los cambios de
Miguel “El Pijo” Herrera no fueron los adecuados? ¿Qué los jugadores sintieron
una angustia gigantesca? ¿Qué no estamos dispuesto a dar el último paso para
conseguir el triunfo? Estas y otras preguntas deben hacerse porque no es la primera ocasión que nos ocurre y, al parecer,
no será la última ya que lejos de festejar debemos reflexionar y sacar
conclusiones.
Eso hizo una buena
cantidad de opinadores: Guillermo Fadanelli, Héctor de Mauleón y Eduardo Brizio
(El Universal). Con ellos
coincidieron: Rafael Ocampo, Roberto Blancarte-especialista en religiones- y David
Faitelson (Milenio Diario). No se
diga Julio Hernández López y Josexto
Zaldua (La Jornada). Incluso en las
pantallas de Televisa en voz de Eduardo Tréllez hubo una importante crítica a
lo realizado. Ya lo dijimos: en el
importante programa De Zurda
difundido por Telesur hubo análisis trascendentes. Las emisiones las pudimos ver, afortunadamente, en La
Jornada, la tele y en internet.
Por cierto, acerca de
la serie cuyo protagonista es Diego Armando Maradona, en Facebook desapareció
rápidamente una charla con Hugo Sánchez y la misma no se encuentra en Youtube. Mala señal.
Las conclusiones de la mayoría, incluidos los autores de Balón dividido (Planeta), Juan Villoro,
y La economía del futbol (cal y
Arena), Ciro Murayama, amén de otros escritores son: no puede una nación depender de una Federación
de fut supeditada a una televisora; es importante que los medios y los dueños
de los equipos no estén ligados ni amafiados; el Estado y no el gobierno debe
poner orden en todo lo relacionado con la patabola; resulta indispensable que
los jugadores cuenten con su sindicato que defienda sus intereses; es imperativo
conocer todo lo relacionado con la situación laboral, de adquisiciones, de
transacciones y de bajas, una exigencia
al IFAI, el cual hasta ahora niega datos al respecto; se debe evitar el lavado
de dinero y, para no alargarnos, habrá necesidad que existan torneos largos
para que los protagonistas tengan oportunidad de mostrar sus habilidades y no únicamente en
finales semestrales.
Claro, nada de eso se
pondrá en acción sino hay exigencias al gobierno o una rebelión social acerca de un
espectáculo por el cual muchos dan la vida, pero, en los hechos, se encuentra manipulado por unos cuantos. Un
dato reciente: los miles de aficionados que fueron al
aeropuerto no pudieron saludar a sus ídolos,
ya que los secuestraron las autoridades.
Que la locura está en
todas partes, lo demuestra no sólo que un compatriota se haya tirado de un
barco (Jorge Alberto López), sino que cuatro mexicanos hayan manoseado a una
brasileña y golpeado brutalmente a su marido. Entre esos vándalos están dos panistas, funcionarios de la Delegación
Benito Juárez: Sergio Israel Eguren y Rafael Miguel Medina. ¿Viaje de paseo por
hacer tareas de militantes antes?
Costa Rica, por
cierto, si llegó a cuartos de final. La antes despreciada nación crece económicamente tres veces más que nuestro país y el
mandatario tico, Luis Guillermo Solís, decretó que en las oficinas de gobierno
no debe haber fotos de los burócratas en turno. Un ejemplo que no seguiremos
aquí, pues Angélica Rivero se exhibe en portadas de revistas.
Dice Elías Canetti:
“El poderoso es el que sobrevive”. Y Bernard Shaw escribe: “El patriotismo no
es creer que tu país es superior a todos los demás porque tú
naciste allí”.
@jamelendez44
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