viernes, 4 de julio de 2014

CONGRESO AUTISTA

Jorge Meléndez Preciado

Cada día queda más claro porque  sólo 4 de 10  mexicanos confían en los legisladores.
Esos políticos se encuentran  en los restaurantes  más pomadosos, visten con los atuendos más exclusivos y se trasladan  en camionetas similares a los que utilizan los  empresarios o los narcos. Además, hacen viajes a la menor provocación: el que realizaron a España para homenajear a Octavio Paz,  insólito por el número de asistentes.

Y si uno va a San Lázaro (diputados)  o a Reforma (senadores), hay una serie de filtros  incluso para los que asistimos por  alguna  invitación. Si algo faltara, el recinto del Senado  todavía está en reparación no obstante que lleva más de tres años en servicio y se han erogado en su construcción  4, 500 millones de pesos, cifra estratosférica.

Por lo tanto, no es de extrañar que el colectivo por el Derecho a la Información, encabezado entre otros por Neftalí Granados, haya sido reprimido y sacado del local   senatorial cuando trataron de leer un pronunciamiento,  al cual tenían derecho y había sido aceptado por Javier Lozano Alarcón.

No se olvide que estos mismos supuestos representantes populares  no hicieron nada en 1968, cuando la represión estudiantil; ni se asombraron por el halconazo, en 1971; ni siquiera levantaron cejas al producirse el movimiento #YoSoy132; ni están inquietos  por el nuevo  estallido  médico, algo que ocurrió entre 1964-65 y fue un aviso de la protesta  social.

Pero usted que sabe el alejamiento de quienes acuerdan leyes para unos cuantos-empresarios sobre todo-, no se pierda  en Internet las entrevistas a Jacobo Nájera y Jeremy Zimmerman, quienes nos alertan acerca de tres obstáculos en dicha red: la censura, impedir  la  neutralidad de ese instrumento y la posibilidad que únicamente los ricos utilicen ese medio de comunicación para sus intereses. Con todo, los jóvenes nuevamente están en acción.




@jamelendez44

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