El crecimiento dado a conocer hace unos días sobre el último
trimestre, implica reducciones substanciales sobre las predicciones
gubernamentales de inicio del año. Existe una discusión entre los analistas si
vivimos en una recesión con un repunte. Yo creo que no estamos en ninguno de
los dos casos sino que lo que tenemos es un crecimiento mediocre.
Los resultados del INEGI son
preocupantes; es cierto que el crecimiento en el primer trimestre del año en
términos anuales fue de 1.8 %, cifra que es superior a todos los crecimientos
trimestrales logrados el año pasado. Sin embargo, con respecto al último
trimestre del año pasado y quitando los efectos estacionales, el crecimiento
solamente alcanzó un raquítico 0.28 %. En el primer trimestre de este año hay
un comportamiento menos malo (1.8%) frente a todos los trimestres del año
precedente, pero también es cierto que, en el 2011 y 2012, los crecimientos
trimestrales logrados habían sido sensiblemente superiores y oscilaban entre un
4.9% y un 3.2%; lo cual es una muestra clara que estamos viviendo un profundo
fenómeno de ralentización de la economía.
Los hechos son contundentes,
no tengo dudas sobre la deficiente administración económica del panismo pero la
caída brutal en las tasas de crecimiento en lo que va del año del nuevo régimen,
son una muestra clara de que la política económica aplicada y sobre todo las
reformas, con su principal componente la reforma energética, no están dando para
nada los resultados anunciados con bombo y platillo. Si se hubiesen generado
fuertes expectativas positivas por las políticas económicas y reformas anunciadas
desde la toma de posesión, éstas hubiesen dado lugar a anticipaciones que
hubiesen tenido repercusiones en un incremento en la inversión y por ende, en
un mejor crecimiento; en el peor de los casos y suponiendo que los actores
esperan la concretización específica de las leyes propuestas, podríamos haber
esperado una pequeña baja en la tasa de crecimiento con un repunte claro
después de que el año pasado se aprobaron las reformas en materia
constitucional. Nada de esto se ha producido; por el contrario, la caída en las
tasas de crecimiento es fuerte y sensible.
El miércoles pasado el
Secretario de Hacienda, en una entrevista con Carmen Aristegui, mencionó que
son tres las causas por las cuales el crecimiento logrado es mucho menor al
proyectado por Hacienda. 1. La caída del crecimiento en la economía de EU por
efecto fundamental de fenómenos meteorológicos desfavorables a su agricultura.
2. El estancamiento en el consumo mexicano. 3. La baja en las exportaciones de
petróleo por parte de Pemex.
Lo dicho por el Sr. Secretario
aunque es válido, es insuficiente y parcial y por lo tanto, no es una visión
que corresponda con la realidad. Primero, aunque la economía norteamericana
haya perdido vigor, las exportaciones mexicanas crecieron en 7.1% durante el
mes de abril cifra que es elevada; así, la ralentización de la economía
mexicana no está en función directa de lo que pase en EU. Pero, si el
crecimiento de las exportaciones es fuerte la pregunta que nos debemos hacer es
¿porqué la economía mexicana pierde vigor cuando tiene un impulso considerable
del sector exportador? La razón es simple, vivimos una separación, un
aislamiento de la economía de punta mexicana que es a la que pertenece el
sector exportador, del resto de la economía y por ende, su capacidad de
arrastre se hace cada vez más pequeña. Por efecto del TLCAN se han perdido y
roto muchas de las cadenas
inter-industriales e inter-empresariales que existían con anterioridad
en la economía mexicana y ahora estas cadenas existen pero se encuentran en
relación con la economía de los EU. Como ya lo dijimos en “Así Vamos…”
anteriores, hay muchos Méxicos y entre ellos, el México de punta, pero éste se
encuentra cada vez más aislado del resto de la sociedad y de la economía.
Tenemos
además una economía rentista en donde un grupo pequeño logra una parte
ampliamente significativa de sus ingresos por medio de 1000 mecanismos
bursátiles políticos, de compadrazgo, de corrupción, etcétera, que no
corresponden a actividades productivas. Estos grupos enriquecen y realizan lo
fundamental de sus ahorros y sus gastos en el extranjero, principalmente en EU
y por eso, aunque sus ingresos proceden de México no provienen de una actividad
productiva ni tienen repercusiones positivas en nuestra economía.
Tenemos también, una banca ineficiente que presta poco para las actividades productivas y crece a tasas muy elevadas de interés casi usurarias.
Las causas de nuestro crecimiento mediocre son múltiples y complejas frente a las cuales, la política económica aplicada es causal lineal y por ende, insuficiente.
Correo: asi_vamos@yahoo.com.mx
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